Hoy toca “De tierra, agua y palabras”. Como ya dije hace unos días, unas horas inmovilizado en la cama de un hospital dan para mucho. No tienes más remedio. O eso, o te quedas seco como un bacalao a poco que te descuides. Así, pues, compuse un breve poema que incorporaré al libro. Igual que otros salen, porque pienso que no se ciñen a la temática general, éste que incluyo se acomoda al temario. Además, qué narices: me gusta. Dije en una ocasión que componer un poema es como quedar embarazado, por lo que uno sufre durante el transcurso del “alumbramiento” y lo feliz que se siente al final, a la vista de la “nueva criatura”. Como ejemplo les muestro un fragmento de las famosas “nanas de la cebolla” de Miguel Hernández, que el otro día mencionaba un amigo en este espacio de Facebook. Es una copia, un facsímil del manuscrito original del poeta oriolano, editado en 1985 por el Instituto “Juan Gil-Albert”, de la Diputación Provincial de Alicante, de cuya corporación yo formaba parte. La publicación la presentó Alfonso Guerra, entonces Vicepresidente del Gobierno, un hombre desde siempre ligado a la creación literaria. El acto lo presidió Antonio Fernández Valenzuela -otro enamorado del papel y la tinta- y yo fui testigo excepcional y afortunado del evento. Conservo el libro como un tesoro, realmente convencido de que, en efecto, lo es...
Puedo volar (nuevo)
Sé que mis pies pesan como el plomo
y el esqueleto se me curva.
Sé que mi espalda rechina, como el gozne
de una puerta envejecida.
y que mi cuerpo está sujeto,
pegado, adherido a la tierra
como tierra, como una roca doliente
pegado a otras rocas,
confundido con la costra del planeta,
como todo mi yo, como todo yo.
Sé que soy de agua y tierra,
de barro y carne, de piedra,
pero, sin embargo, no lo duden,
sé que puedo volar,
asomar la cabeza en la lejanía,
elevarme sobre el horizonte más remoto,
atrapar las nubes preñadas de lluvia
y ordeñar el sol y las estrellas.
Sé que puedo sobrepasar al cometa más veloz
y cabalgar sobre su lomo de hielo y fuego
…Me conozco, sé que puedo volar
Nota: En portada, facsímil del cuaderno en el que Miguel Hernández escribió algunos de sus poemas más notables. Aquí se muestra una parte de la famosa "nana de la cebolla".
Nota: En portada, facsímil del cuaderno en el que Miguel Hernández escribió algunos de sus poemas más notables. Aquí se muestra una parte de la famosa "nana de la cebolla".


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