Perdió ayer el Barcelona su eliminatoria contra el Inter de Milán y estará fuera de la final de la “Champions” que se disputará en el Santiago Bernabeu. Al final llantos y lamentaciones en Canaletas, por la derrota, y alegría en Recoletos por la eliminación de los catalanes. Pero lo cierto, lo llamativo y claro es que la final la jugarán dos equipos en los que militan “deshechos” de barcelonistas y madridistas. Es la gloria de los Robben, Etoo, Sneijder...
Es la gloria de los que fueron despedidos de su club por inservibles en un equipo de campeones y ahora besan el cielo al alcanzar la final del máximo campeonato europeo de fútbol. Lo que son las cosas: ahora las estrellas que vinieron como rutilantes yacen apagadas en las cunetas de la gloria, mientras que las que fueron desechadas relucen hora con todo su fulgor en el firmamento deportivo. Y es que en esto del deporte sobran los espabilados que llegan a los clubes como salvadores y acaban como garrapatas que chupan la sangre de sus escudos para honor y gloria personal, de su patrimonio y de sus ambiciones. Mala cosa. En todo caso, la eliminación del Madrid, en la ronda de octavos y la del Barça en semifinales deja como muy claro que la nuestra no es la Liga de las Estrellas. Las estrellas brillan en los firmamentos del Inter y Bayer. La nuestra es, en todo caso, la liga del despilfarro.
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