El patrón de los necios

. domingo 4 de julio de 2010

España se salvó de milagro, de fortuna y, probablemente, por ambas cosas y alguna más. El árbitro estuvo ahí, y aunque mandó lanzar de nuevo el penalty que seguidamente erraría Xabi Alonso –el jugador español que entró en el área fue torpe culpable de tal repetición-, lo cierto es que con anterioridad nos hizo un extraordinario regalo al anularles a los paraguayos un gol claramente legal. Después, San Iker paró un penalty alumbrado por el profeta Reina y detuvo un par de balones que se encaminaban directos a las mallas españolas. El árbitro, la fortuna, Villa, San Iker, el profeta Reina y, tal vez, tal vez también, el patrón de los necios estuvieron de nuestra parte y nos han dejado abiertas las puertas de las semifinales de un mundial que puede acabar en histórico...

Veremos que pasa contra Alemania. Hasta la fecha, lo cierto es que tan solo nos hemos medido con un equipo de primer nivel –Portugal- y equipos menores como Chile, Suiza, Honduras y Paraguay nos han hecho sudar tinta e, incluso, a pesar de su liviandad deportiva y de su menor entidad como equipo, no está claro que merecieran perder. Contra los portugueses el arbitraje fue decisivo para nuestro pase a octavos, al concedernos un gol, el de Villa, en claro fuera de juego. Pero esto no es lo peor. España ha dado, con excepción del último cuarto de hora contra Portugal, una pobre impresión. Poca lucidez y claridad en la interpretación de un sistema de juego confuso, desconcierto y falta de coordinación entre los componentes del sistema defensivo y escasa coordinación y claridad de ideas en ataque, con un Villa como náufrago solitario en un mar de defensores contrarios. Demasiados jugadores con problemas físicos y escasa entidad del preparador y seleccionador nacional (ofrecer la alineación con tres días de antelación es una memez), que ya la cagó en la Copa Confederaciones contra Estados Unidos y que en el Sudáfrica 2010 todavía no ha conseguido que su equipo dé el do de pecho en ningún partido de los disputados, con la salvedad ya apuntada del partido contra los portugueses. Sin duda, a este hombre lo protege, además de Villar y de los santos varones ya enumerados, algún patrón especial que, por las trazas, no puede ser otro que el patrón de los necios. Yo espero y confío que contra Alemania Del Bosque eche mano del manual de “toda la vida” y juegue al fútbol como sus jugadores saben, con defensas, medios y un ataque sin náufragos. Y que corran y suden la camiseta. Que toquen las pelota, sí, con rapidez y verticalidad, buscando finalizar la jugada en el portal adversario. Que no siempre podemos esperar que el patrón de los necios se ponga de nuestra parte.