Zapatero abre la esperanza

. martes 9 de marzo de 2010
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Veo a Zapatero a cada día más seguro. En su comparecencia en las Cortes ya lo vi muy sereno y tranquilo. En aquella ocasión, además, muy superior a su principal oponente: Mariano Rajoy, que tanto en su planteamiento como en su respuesta partió de la exageración y la teatralidad hasta ofrecer una evidente y lastimosa imagen de inferioridad. Ayer, en la 1 de Televisión, Zapatero volvió a repetir esa imagen de serenidad y respeto, sin aspavientos ni exageraciones, con un marcado sentido de la responsabilidad y elevadas dosis de sensatez. Supo transmitir esperanza, que no es poco. Y sentido de la responsabilidad, que no rehuyó en ningún instante. Zapatero ha evolucionado y su imagen como hombre de estado deja al descubierto la marcada desnudez argumental de su oponente, totalmente vacío de discurso, inmerso en un enorme vacío argumental y político. Rajoy, la verdad, está quedando como un muñeco vacío, de trapo y cartón, sin cuerpo ni solidez. A Zapatero, en cambio, lo veo elevándose en su lucha contra la crisis, creciéndose ante la adversidad, bañado de esperanza. Si hace unas días vertía duras críticas sobre el presidente, hoy no me duelen prendas reconocer sus avances y méritos. A Rajoy, por el contrario, como la cáscara de una nuez que nunca vimos por entero, desinflándose como un globo relleno de aire y de vacío.

La crisis es dura. Si Zapatero erró al principio al minimizar las dimensiones de la que se nos venía encima, Mariano Rajoy pasa el tiempo presente en sembrar el horizonte de espantajos y amenazas, agigantando una situación ya de por si bastante descorazonadora. Abrazado a la figura aquella del don Pésimo de los tebeos, este hombre parece el paladín del descalabro final, el profeta del Apocalipsis. Es cierto que la crisis azuza, agobia y endurece la vida. Pero me da a mí que Zapatero y su gobierno andan por el buen camino y nos conducen a buen puerto. Sobran pájaros de mal agüero y, ahora mismo, Mariano Rajoy parece el mayor y el de peores presagios. Prefiero la esperanza. La esperanza, la fe y la lucha de Zapatero.