A Valdano le ha faltado tiempo para, como buen mercenario en tierra extranjera, responder a las palabras de Del Bosque, por aquello de que "grandes clubes no se hacen con grandes fichajes”. Claro que Valdano, que no siempre se ha distinguido por su valentía, precisamente, ha esperado el momento oportuno: la derrota de España frente a la selección de Estados Unidos, derrota que, de otra parte, nunca se habría producido de no mediar el concurso de Sergio Ramos –falló clamorosamente en los dos goles norteamericanos-, madridista que ya puso en riesgo la victoria de la selección española en la última Eurocopa. “La derrota de España demuestra que a veces grandísimos jugadores no ganan campeonatos” ha manifestado el Director General del club madridista. Lo dicho, de puro oportunismo. Bastante inadmisible y feo que un directivo de un club español muestre tanta alegría por la derrota de la selección del país que le da de comer. Como ejemplo, de haberlo necesitado, podría haber recurrido a su propia selección, a la argentina, digo. Le coge más cerca y hace más tiempo que camina a la pata coja. Si lo afirmado por este tarambana del futbol lo insinúa Puyol, pongamos por caso, lo fusilan por traidor a la patria...
Pero no crea que al hombre le preocupe lo que pueda pasarle a la selección española, ni siquiera a la argentina. Él, con tal de comer caliente y vivir a todo trapo, le importa un comino trabajar para Florentino, en la Sexta o donde quiera que le hinchen los bolsillos. Porque, si de fracasos y fracasados hemos de hablar, él mismo. Como entrenador fracasó en el Valencia y en el Real Madrid. Su buena labia le valió para regresar al Real de sus amores de la mano de Florentino, para, del mismo modo, salir con un monumental fracaso después de despedir a Del Bosque como entrenador y coger la senda de la derrota como pan nuestro de cada día en el club blanco. Florentino es otro fracasado como presidente de un club de futbol. Entró en el Bernabeu como un césar romano y salió por la puerta de servicio, como una criada a la que han pillado sisando en la despensa. Tampoco Butragueño tuvo más suerte en esta etapa de despilfarros económicos y fracasos deportivos. Director Deportivo y Vicepresidente. Ahora le toca vestirse de Director de Relaciones Institucionales (¡jo, que nombrecito!). Me da que toda esta panda de fracasados va repetir curso, después de que dejen a la vaca madrileña con las ubres más secas que un bacalao. Y me temo que el propio Florentino, que en este regreso a la catedral blanca lo ha hecho bajo palio, habrá de salir en su momento por la puerta del retrete. Al tiempo.
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