Amores que matan

. lunes 26 de octubre de 2009
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En torno a Caja Madrid y a Rodrigo Rato los populares han armado otra buena. Si ya los casos de espionaje -un tanto olvidados- venían acompañados de los desagradables y malolientes sucesos Gürtel y Caja Madrid, ahora despiertan nuevamente, todos juntos, con insospechada virulencia. “Los cercanos a Aguirre (Esperanza) han puesto a Rato en un escaparate de cloacas”, ha dicho Cobo, el hombre fuerte de Gallardón en el Ayuntamiento de Madrid. Y algo como eso: “Vinieron a por la Tele, a por la Cámara, a por Ifema, a por Rajoy...vienen a por España”. Casi “na”, que diría uno que yo me sé. Añadiría, acaso, que vienen a por todo, al copo, como en el famoso juego de cartas también conocido con el sobrenombre de “hijo de puta”, en el que el riesgo es máximo por aquello de que, si bien las ganancias pueden ser colosales, las pérdidas pueden conducir a la más absoluta ruina.

La postura de Esperanza Aguirre, abierta y visible para todos los observadores que no quieran mirar hacia otro lado, es de alto riesgo. Creo que ya lo hemos comentado en alguna otra ocasión. Doña Esperanza se pasa por el moño a Mariano Rajoy –cada día más atemorizado y escondido- a Madrid y a España, botín que ha convertido en prioritario e irrenunciable. Va a por todas, que diríamos en un lenguaje tal vez más reconocible. Va a por todas caiga quién caiga. Ya no se guardan disimulos, por más que la Cospedal pretenda inútilmente lavar en casa los trapos sucios. No hay lavadora para tanto. Ni espuma ni jabón. Doña Esperanza viene a por el copo definitivo, a por España, a la que pretende a toda costa, con todas sus fuerzas, con todas sus ansias, con todos sus sentidos. Incluso aunque se rompa –España, digo- en la contienda. Y es que hay amores que matan... Por los que se mata y se muere, vamos.