El futuro del Valencia C.F.

. martes 7 de julio de 2009
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Me preocupa el futuro del Valencia C.F. Me preocupa ahora más que antes, después de la rueda de prensa de Vicente Soriano, que se ha presentado como portavoz de la nueva mayoría del club valencianista, una mayoría que, aún contando con nombre propio –Inversiones Dalport-, aparece revestida del más absoluto de los anonimatos. Que quieren que les diga: desearía equivocarme, pero a mi, todo esto, me huele a chapuza, a tierra quemada, a pájaros conocidos por más que vuelen por los cinco continentes, o eso dicen: América&Europa&Asia&África&Oceanía. Casi na. Me da a mi que detrás de toda esa parafernalia hay más de una cara conocida. Cuando la nueva mayoría elige como principal objetivo el de evitar la ampliación de capital, uno no puede más que exclamar aquello de “¡hombre, esto me suena!...

En realidad, creo que la guerra entre empresarios futboleros –los Roig, Soler, entre otros- sigue con otra de sus batallitas, una guerra en la que sobraba Bancaja, que al parecer se ha metido en un buen berenjenal. Las cajas no están para jugar con el dinero de sus ahorradores, ni para apostarlo a un juego que tan mal dominan, a juzgar por el modo en que se vuelto a entrometer Soriano en la partida, poniendo en cuarentena su resultado final. El dinero de las cajas no es para fichar futbolistas a precios astronómicos ni para arriesgarlo en tratos inmobiliarios de dudosa rentabilidad y excesiva ventura. Al final yo no se cómo andará la cosa, pero se me antoja que aparecerán y se esfumarán determinados personajes, como casi siempre, y que, como siempre-siempre, al final será “pocarropa” quien tendrá que arreglar las cosas, rascarse el bolsillo y esperar que la próxima tarde más en llegar. El futuro del Valencia, ahora mismo, está más en sintonía con el negro de los calzones de su uniforme que con el blanco de su camiseta.