No es que esto vaya de patriotismo barato, que no. Pasa que David, el rey de los salazones del mercado de Jávea –con permiso de Paquita, su mujer- lleva no sé cuánto tiempo reclamando las banderas que en su día desaparecieron de la fachada del edifico del M.I. Ayuntamiento, al parecer a causa de un robo o lo que hayan querido decir. A mi David me lo repetía cada vez que acudía a su establecimiento o me detenía en el Bar de Juan –que cae justo al lado del puesto de salazones-. Que no me hacen caso, solía quejarse. Pues bien, este sábado, al acudir a mi cita semanal con el Mercado Municipal, al atravesar la Plaza de la Iglesia reparé en que las banderas volvían a ondear, enhiestas y orgullosas, en lo más alto de sus astas. Al entrar en el mercado me di cuenta de que David estaba al loro. Su sonrisa lo delataba y sus ojos brillaban de satisfacción. No era para menos. Su insistencia había conseguido, al fin, el objetivo perseguido. Puede decirse, pues, que gracias a David y a su sana insistencia Jávea ha recuperado sus banderas. Bravo, David.













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