En política debiera haber unas claves, un código ético que definiera y eliminara del ejercicio público a todos los personajes tocados por ese tufillo de corrupción del que tan poco caso, por lo general, hacemos. Entiendo la presunción de inocencia como pieza angular de toda acción judicial correcta y la tolerancia como el tipo de actitud imprescindible en la práctica democrática. Pero la vida de los cargos públicos debe ser impoluta, ejemplar, clara como el agua clara, transparente y limpia a todas luces. Ni la más ligera sombra de sospecha debe eclipsar, razonablemente, la imagen de un cargo político. El ciudadano elector debiera ser, asimismo, el tutor de ese código, el administrador de sus propiedades y quien ponga en acción sus efectos. Ese sería el normal juego democrático, al margen de la acción judicial, más severa, de efectos menos políticos y sí más penales. Ligar la política tan a lo diario a la acción penal empaña, a la larga y a la corta, como viene demostrándose, ambas esferas de lo público y a todos los que se mueven en ellas, afectando a su credibilidad personal y pública. Por lo común, sin otros efectos. Viene este razonamiento a cuenta del caso Gürtel y del Partido Popular...
Ayer El País destapaba una página más de la trama corrupta que dirigía Francisco Correa –actualmente en prisión- y anunciaba la decisión de la Fiscalía Anticorrupción de implicar al Senador por Cantabria y Tesorero del Partido Popular, Luís Bárcenas, al considerar que en el personaje se advierten indicios sólidos de delito fiscal, según un informe de la Agencia Tributaria. La reacción de los populares ha sido la acostumbrada. Federico Trillo ha desenfundado, desde la impunidad por su actuación en el Yak-42, y disparado, “a matar”, contra jueces y fiscales. Ni rastro de ese código ético al que nos referíamos al principio. Más bien, al contrario. Apareció, eso sí, ese código de café con leche –blanco para mí, negro para los demás- que enarbola el Partido Popular una vez si y otra también, al parecer hecho única y exclusivamente para justificar lo oscuro, lo confuso y repugnante de la vida política, como aquellos códigos no escritos, pero sí puestos en práctica, del franquismo (casos Matesa y aceite de Redondela, por ejemplo). En cualquier caso, el código empleado por Trillo, por Rajoy y en general por los mandatarios del Partido Popular se parece, con toda exactitud y fidelidad, a un prototipo de código corrupto. Como una gota de agua sucia a otra gota de agua sucia, vamos. Qué asco.












1 comentarios:
Tu blog esta muy interesante y nos ayuda a siempre estar informado de todo, sigue asi. Y a proposito, en mi blog tengo un articulo sobre un caso importante de la politica, me gustaria que me visitaras y me dejaras tu comentario.
Es imperante que todo el pueblo dominicano conozca el proceso iniciado contra el ex banquero Pedro Castillo acusado de robo civil y otros cargos criminales. Todas las informaciones que pueden probar la imputación de fraude en cada una de las 403 transacciones cuestionadas las podrán encontrar en la página: http://www.sentenciaspedrocastillo.com/ , encontrarán todas las pruebas que demuestran el hecho de que el ex banquero utilizó dinero del Grupo Progreso para adquirir y mejorar propiedades de lujo en Vail, Colorado y Miami, comprar un yate y abonar el pago inicial de un helicóptero.
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