Va el Presidente de la Diputación de Alicante, el popular José Joaquín Ripoll y arremete contra el diario El País a consecuencia de sus informaciones sobre el caso Gürtel. “deberían estar en la cárcel", ha dicho este demócrata de nuevo cuño, nostálgico de tiempos no demasiado remotos y apologista de la corrupción como doctrina política, manual y breviario del pan nuestro de cada día. Si para Fraga los nacionalismos son lo que son y para los peperos más notables la honestidad parece ser única y exclusivamente lo relacionado con el sexto de la ley divina, la información es para el conservadurismo anacrónico el mismísimo diablo hecho papel y tinta. Jo, con los papeles de diario. Mira tú que son criminales, ahí donde los ves, con su esqueleto de celulosa y su alma de tinta. Con ellos, la patria no puede estar a salvo. Seguro que el “bueno” de José Joaquín también habrá pensado en algún piquete de fusilamiento. Qué pena que ya no se estile, como en tiempos del “General”, aquellos años de banderas victoriosas al paso “alegre” de la paz. Qué pena no poder silenciar esas voces molestas y agobiantes, al modo del caudillo, amordazadas tras los grilletes de una prisión o enterradas en la cuneta de un camino sin nombre. Y es que, a pesar de los años, a pesar del tiempo transcurrido, estos descendientes del franquismo histórico no pueden reprimir sus impulsos más íntimos. Ya se sabe: la cabra tira al monte.













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