Las propuestas de Nueva Javea

. jueves 16 de abril de 2009
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Nueva Jávea propone al Ayuntamiento una batería de propuestas con las que combatir la crisis a nivel local, entra las que, la verdad, veo pocas con fundamento y hechuras. Una, sin embargo, me parece acertadísima, no tanto por su incidencia en lo económico –que la tiene- como por lo que conceptualmente significa. Se trata del reparto de los incentivos laborales, del llamado complemento de productividad. Se quejan los nuevojavienses de que tales incentivos deberían aplicarse solamente a los funcionarios municipales que sean eficientes en el cumplimiento de sus obligaciones laborales y eso me parece todo un paso adelante. Repartir esos incentivos entre todos los funcionarios en razón de su jerarquía profesional no constituye un prototipo de aliciente, sino más bien se asemeja al reparto de un botín de guerra. Lo justo es que, como sugiere Nueva Jávea, reciban alicientes económicos los mejores en sus puestos, los más atentos y responsables, los más eficientes en definitiva. Los que llegan tarde, muy tarde y tardísimo merecen un trato distinto. Como los que se van antes de la hora, bastante antes de la hora y mucho antes de la hora. Tal como los que se van de compras en horas de trabajo o a poner el puchero al fuego en horario laboral. Los que gruñen, los que se despistan, los que responden a las preguntas de los ciudadanos como si les hubiese picado una avispa no están para premios, sino para disciplina y penalizaciones...

Además, la propuesta de Nueva Jávea, ahorraría algo de dinero, que no viene mal en estos tiempos, pero sobre todo la medida irradiaría dignidad sobre la masa laboral y sobre la propia corporación. Ya no medrarían los vagos a costa de los eficientes, los impuntuales de los responsables, los irritados de los atentos y corteses. Poner a cada uno en su sitio y premiarle de acuerdo con su esfuerzo y rendimiento ya es, de por sí, un ahorro de inestimable valor. De mucho valor.