La predecible dimisión de Camps

. jueves 23 de abril de 2009
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Los regalos a Francisco Camps, el presidente de la Comunidad Valenciana, cobran verosimilitud y crédito a cada día que pasa, a cada filtración que se produce, a cada hecho desvelado. El País publica hoy una conversación entre Álvaro Pérez y Francisco Camps, de la que se deduce una extraña e innegable amistad entre ambos personajes. En ella aparece también la esposa del presidente. El diálogo fue grabado por la policía, previa autorización judicial y se ha incorporado al sumario. Por su parte, Álvaro Pérez, apodado “El Bigotes”, creó la empresa Orange Market poco tiempo después de que Camps ganase las elecciones comunitarias y accediese al cargo de Presidente de la Comunidad Valenciana. Desde entonces, la empresa de Álvaro Pérez ha conseguido contratos con el ente comunitario por un valor superior a los cinco millones de euros. De otra parte, el Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana se ha declarado competente y llevará a cabo la investigación sobre el denominado caso “Gürtel”, en el que aparece como implicado, además del citado Álvaro Pérez, el propio presidente valenciano; éste, por recibir unos trajes de Milano y Forever Young, que supuestamente habría pagado la trama corrupta por un valor de doce mil euros. De las conversaciones se deducen otros regalos recibidos por el presidente Camps y su esposa...

Al principio de la grabación y en algunas fases de la misma, la conversación parece más bien un diálogo entre amantes que entre amigos o conocidos. “Feliz Navidad, amiguito del alma”, le dice Camps al Bigotes. “Oye..., que te sigo queriendo mucho”, le responde su interlocutor. “Ya, ya lo sé, pero sobre todo para decirte que te quiero un huevo”, le vuelve a decir el presidente algo más adelante, para luego seguir en el mismo tono. “Bueno, yo quiero que nos veamos con tranquilidad para hablar de lo nuestro... que es muy bonito”. Isabel, la esposa de Camps, se incorpora al diálogo para referirse al tamaño o valor de un supuesto regalo. “Con el mío de has pasado 20 pueblos”, le reprocha, alegre y coloquial, la primera dama valenciana, a lo que Álvaro Pérez responde: “Si es un... si es un detallito, hazme caso”. Ella se ríe.

Yo, no. Que había regalos de por medio entre el Jefe de la trama corrupta y el Presidente de la Comunidad Valenciana parece incuestionable. La intensidad y el afecto que se manifiestan los personajes en algunas fases de la grabación sugieren algo más que una relación de pura amistad. A mi, simplemente, me parece un diálogo bochornoso y repulsivo, que oculta hechos y relaciones de otra naturaleza, pero eso es asunto de la justicia, que tiene aquí materia para ganarse una credibilidad que últimamente se está poniendo en “tela de juicio” por parte de la opinión pública. Lo cierto, lo indiscutible es que la sombra de la sospecha se cierne sobre la figura del presidente valenciano con creciente peso y densidad. Para mí que estamos ante una dimisión predecible a corto plazo. Al menos eso es lo que tocaría en una clase política honesta y democrática. El Mundo, en su versión digital, una de las publicaciones más conservadoras entre las de su estilo, preguntaba a sus lectores sobre la dimisión del Presidente de la Comunidad Valenciana. A las 10,34h, las respuestas partidarias de la dimisión del presidente llegaban al 74%. A las 11,47h, la encuesta alcanzaba un 78% a favor de la dimisión, porcentaje que se mantenía a las doce y media de la mañana, con un punto menos: el 77% y con tan solo un apoyo del 23% a favor de que el presidente conserve su puesto al frente del gobierno valenciano. Poco más que añadir.