El Gobernador y el Gobierno

. miércoles 22 de abril de 2009
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Ambos de España y, en el presente y a los españoles gracias, socialistas y demócratas. Yo siento un profundo respeto por Miguel Ángel Fernández Ordóñez, gobernador del Banco de España. Es un hombre estrechamente vinculado al Partido Socialista (PSOE), de cuya mano ocupó puestos de relevancia en distintos gobiernos, tanto con Felipe González como ahora con José Luis Rodríguez Zapatero: Secretario de Estado de Economía, Secretario de Estado de Comercio, Director Ejecutivo del Fondo Monetario Internacional, Presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia, Presidente de la Comisión del Sistema Eléctrico Nacional, en orden temporal indistinto, pero siempre desde el mismo origen político. Ahora, por idéntico motivo, fue auspiciado a la presidencia del Banco de España, del que es Gobernador. Este Fernández Ordóñez es hermano de otro no menos –y si más- famoso y célebre, aquel Francisco Fernández Ordóñez que empezó con la UCD de Adolfo Suárez desde el Partido Socialdemócrata. Posteriormente fundó el Partido de Acción Democrática, que acabaría integrándose en el PSOE. Este Ordóñez fue ministro con Adolfo Suárez (Hacienda: reforma tributaria), con Leopoldo Calvo Sotelo (Justicia: Ley del Divorcio) y con Felipe González (Exteriores: Relaciones diplomáticas con Israel), tres hitos de vital importancia, cruciales, en la historia de la moderna democracia española. Inés Alberdi Alonso es Directora Ejecutiva del Fondo de las Naciones Unidas para las Mujeres (UNIFEM) y está casada con Miguel Ángel Fernández Ordóñez...

Como puede deducirse de lo dicho hasta ahora, no estamos ante un personaje nuevo en política, recién salido del cascarón, sino ante un verdadero “monstruo” de la vida pública, con experiencia acumulada tanto a nivel personal, como político y familiar. He de añadir que todo este currículo no es obra de la casualidad y, ni muchísimo menos, del amiguismo. Estamos ante un hombre con una extraordinaria capacidad profesional y política, respetado desde antiguo y en el presente, por unos y por otros. Por eso extraña su salida de tono, su aire desafiante ante los que son sus compañeros y su gobierno. Me da que a este hombre los años le han traicionado, o su vanidad, o ambas cosas a la vez. Lo cierto es que no puede emborronar un historial tan brillante en un momento como éste y, sobre todo, él, que es un hombre vinculado a la izquierda desde su juventud, un hombre que no puede destaparse con apuestas que ahora mismo no son de recibo, por más que dependan de un informe que quién sabe de qué vientre habrá salido. Porque lo de bajar las pensiones, aumentar la edad de jubilación y subir los años para calcular la cuantía de las prestaciones son medidas que podrían digerirse en épocas de bonanza económica y con una alta oferta de empleo. Ahora serviría para quebrar la paz social y, en última estancia, llamar a las cosas con otros nombres. Corbacho lleva razón y la lleva este gobierno socialista que hizo a Ordóñez Gobernador del Banco de España. Para Ordóñez, perder esa referencia sería tanto como perder la ética en el origen y en la sustancia de sus actuaciones. Habrá de elegir con qué y con quién se queda. No le queda otro remedio.