Ni me lo imagino. ¿Sabrían decirme ustedes hasta dónde llegarían los gritos del Partido Popular si lo del Yak 42 ocurre siendo Carmen Chacón Ministra de Defensa? Y no es que lo del avión militar siniestrado sea asunto de poca monta, ni un problema de comunicación entre el Presidente y su despistado ministro de Exteriores. No. Ni siquiera es un desencanto americano, al que los populares son muy sensibles, mucho más que a sus propios problemas, como demuestra el caso “Prestige”, por ejemplo. Al Partido Popular no le preocupa demasiado si se cae un avión tras un oscuro proceso de contratación y se matan un montón de militares en el accidente. Ni que se haga una verdadera chapuza con los cuerpos de las víctimas, se manipulen sus identidades y se humillen y engañen a sus familias. “Pecata minuta” cosas sin importancia, pequeñeces. Del mismo modo hay que medir lo sucedido con el “Prestige”. Total, aquello fue un accidente. Rajoy pasaba por allí, a la sazón ministro. “Cosillas” que pasan, del que uno acaba por olvidarse. Muchos ya no recordaban a ese ingeniero de cuyo informe se desprende lo acertado de la actuación ministerial. Ni que el autor del mismo había rendido servicios a esa misma administración. Olvidadizos que son unos. Qué cara. Pero, bueno, eso es harina de otro costal, agua que no mueve molino. Lo cierto y seguro -y triste- es que si Carmen Chacón hubiese estado en la piel de Trillo, en relación con el Yak 42, ahora estaría políticamente criando malvas. Justo donde debería estar Trillo.













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