Se pregunta el PSPV si la entrada del Partido Popular en el equipo de gobierno va a suponer la paralización de la Sociedad Urbanística Municipal y, en definitiva, cómo va a evolucionar la política de vivienda en Jávea a partir de ahora. Yo no quisiera equivocarme, pero si uno echa la vista atrás tiene escaso resquicio para la esperanza. Desde la democratización de la actividad municipal en 1979 hasta la fecha, tan sólo se han llevado a cabo tres actuaciones, la de la Plaza de la Constitución en la década de los ochenta y estas otras dos de ahora que, ciertamente, son pocas, pero es todo lo que hay. Y, dicho sea de paso, todas esas actuaciones, distantes en el tiempo, tienen su origen y su impulso en una misma persona, que en esa iniciativa tuvo más obstáculos que apoyos. Queda mucho trabajo por hacer y lo importante no es la sociedad urbanística en si misma que, al fin y al cabo, no deja de ser una herramienta más, sino la voluntad de llevar adelante la construcción de un modelo de viviendas que el tejido social del municipio precisa…
Es cierto que existe suelo que técnicamente debe ser destinado a vivienda social, como denuncia el Grupo Socialista. Pero eso no es todo. De momento, resultaría gratificante que ese suelo no se destinase a otros usos ni a nuevas necesidades de indeterminada y dudosa naturaleza. Después, reconvertir ese suelo en otro que en la práctica resulte útil de cara a su destino social. En efecto, el suelo disponible ahora mismo está constituido en su mayoría por parcelas en el interior de urbanizaciones en las que prima la vivienda unifamiliar. Urge, pues, esa reconversión, bien a través de la venta en subasta pública, bien a través de otro procedimiento, para con el efectivo obtenido, más el existente, adquirir suelo adecuado. Y ese suelo adecuado, dedicado a la construcción de viviendas debe estar identificado y calificado como tal en el Plan General. Ahí está la madre del cordero.













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