No lo tenía yo tan claro. Llegué a las puertas de la Casa Consistorial a eso de las ocho menos algún segundo y me encontré con la plaza llena, el salón de plenos repleto y el vestíbulo abarrotado, como en los mejores tiempos. Gritos de “Alcalde, dimite, el pueblo no te admite” y “Dimisión, dimisión” no constituían un buen presagio para el pleno que se iba a iniciar. O no, como yo mismo pensé. Afuera, en la plaza, la gente intercambiaba comentarios para todos los gustos, pero, pese a la tensión, imperaban la calma y el sentido común como actitudes más generalizadas. Casi junto a las puertas de entrada del Ayuntamiento, la coronas mortuorias como símbolo de un pueblo difunto: “Xàbia no te olvida”. En el salón de plenos, nerviosismo entre los ediles, el alcalde, nervioso, se mordisqueaba las uñas, y sus compañeros se agitaban en los asientos, naturalmente tensos ante una situación harto comprometida...
A medio día el panorama se dibujaba distinto a como resultaría por la tarde. El alcalde Monfort había asegurado que la manifestación solo sería secundada por unos pocos resentidos y a la que no se sumarían los vendedores del mercado. Ni una cosa ni otra. Hubo representación del mercado, del empresariado del casco antiguo, del propio vecindario y lleno absoluto. Y, sobre todo, hubo civismo y educación. La policía municipal no hubo de intervenir y se limitó a estar presente. Dentro, en el salón, ídem de lo mismo. Las intervenciones de los manifestantes fueron respetuosas, así como la de los miembros de la corporación. El portavoz de los socialistas, José Chulvi, tuvo una medida y meritoria intervención en la que recordó su ayuda al comercio local y a sus reivindicaciones -que pudieron costarle su lugar en el gobierno local- y pidió del nuevo equipo de gobierno que sus intervenciones se hicieran efectivas en el sentido de aquellas, en respeto a los acuerdos adoptados en su día por el Pleno Municipal. En definitiva, lo más reseñable fue el buen comportamiento de los manifestantes, tanto dentro del recinto corporativo como en la calle. Muy bien.













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