Distintos medios de comunicación se hacían esta mañana eco de un robo en el interior del centro histórico de Jávea, en un momento en que los establecimientos comerciales instalados en este punto tan emblemático están atravesando uno de sus peores momentos. No es la primera vez que se tiene conocimiento de un suceso similar y es que parece que se está cumpliendo a rajatabla aquello de que a perro flaco no le faltan pulgas. No se les puede pedir a los cacos que sean algo más clementes con los comerciantes de la zona, ni que se vayan a buscar sustento a otro lugar, por razones obvias. Lo cierto es que el pueblo aparece semivacío durante el horario comercial y de noche da la impresión que los únicos que se animan son los amigos de lo ajeno. Mala cosa. Tan sólo nos queda pedirle a la policía local algo más de atención con el corazoncito de este pedazo de Jávea al que le falta aliento. Venga.












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