Encarcelados por robar 25 euros en pizzas

. miércoles 28 de enero de 2009
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No crean que mienta. La noticia viene hoy publicada por El Mundo y está referida a una decisión adoptada el 28 de diciembre por el Juez de Instrucción Número 14 de Madrid. No, no se trata de una inocentada con retardo. Es rigurosamente cierta. Dos jóvenes, desempleados y sin armas de ningún tipo, “atracaron” a un repartidor de pizzas, lo empujaron y le robaron el material que llevaba –por valor de 25 euros- y lo repartieron entre un grupo de amigos. El juez instructor estimó que se trataba de un atraco con violencia, a pesar de que el vendedor objeto del robo en su declaración confesó “que los asaltantes no le tocaron ni un pelo”. De momento los protagonistas, que fueron detenidos en el lugar del delito comiéndose las pizzas en compañía de un grupo de amigos, siguen en prisión y les pueden caer entre dos o más años, si como contempla la instrucción se les aplica el artículo 503 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal. Los chicos están en posesión de un historial carente de antecedentes penales, pero su abogada anda algo perpleja y, al mismo tiempo, preocupada por sus defendidos, al estar éstos recibiendo igual tratamiento que si hubieran robado un coche de lujo a punta de pistola, o atracado una joyería y puesto la punta de un cuchillo en el cuello a un empleado del establecimiento. Yo ando igual de asombrado que la defensora de estos pobres desgraciados, pero cada vez menos. Verán...

A mi no me parece mal que la justicia se aplique con rigor, con dos condiciones inseparables y de carácter irrenunciable: desde la igualdad y para todos. Por eso es posible que al juez del caso le asista toda la razón y que esté cumpliendo escrupulosamente con sus obligaciones..., de acuerdo con la ley y, ni aún así, me parecería justa su decisión. Por una simple y poderosa razón: esa actuación no forma parte del día a día de la justicia. Hay por ahí gente con robos a sus espaldas de más de cinco millones de euros y les traen la pizza –y el solomillo- en bandeja de plata a su cárcel de cinco estrellas, mientras los chavales comparten prisión con sicarios y terroristas, entre otros. Una de las madres –Conchi- le ha pedido al juez que se ponga en su lugar. Ojala, pero no creo. Me temo que esto de la justicia no es que no funcione bien. Es que anda de mal en peor, sin contar lo que resta por llegar.