Botín pone de moda el Santander

. martes 27 de enero de 2009
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El banco de Santander está de moda últimamente, y no siempre por buenas noticias. Si primero apareció en la cresta de la ola por su mediación en la venta de los depósitos fraudulentos de Madoff, ahora el banco anuncia la compra de Sovereign, otra institución bancaria estadounidense en apuros y cuya adquisición por el banco español puede calificarse como una operación de alto riesgo. En la Junta de Accionistas celebrada últimamente, Botín anunció provisiones de 1550 millones de euros para la adquisición del banco americano, pero lo cierto es que la ampliación de capital aprobada en la misma junta para esa misma adquisición se limita a 177 millones de acciones a 0,50 euros (el 2,21% de la compra), menos de cien millones de euros. Allá cada cual con sus riesgos y sus negocios, pero ojillo, que después son lo pobres y parados los que deben, con su dinero, facilitarles créditos a los propios bancos. El mundo al revés.

Sin embargo, el hecho más novedoso del que se alimenta el título del presente comentario, no se centra en lo dicho hasta el momento, sino en una frase que se le escapó al presidente del Grupo Santander en plena celebración de la Junta de Accionistas mencionada. Fue en el transcurso de una aplaudida intervención de un accionista del banco, en contra de la adquisición de Sovereign y crítica con la gestión de sus dirigentes. Botín hizo un comentario, que si bien no se escuchó en el espacio de celebración de la Junta, escapó por los micrófonos y se extendió por las redes de Internet. Cabrones, cómo aplauden a éste, dijo. Hay más de un sistema para poner a una empresa de moda, pero Botín ha elegido el peor. Allá él. Qué cabrón.