Ciudadanía salvada por el Supremo

. jueves 29 de enero de 2009
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Si ayer andábamos preocupados por la tardanza del Supremo en torno a la posible objeción de conciencia de la controvertida asignatura de Ciudadanía, hoy nos sentimos contentos y satisfechos por la decisión del alto tribunal. Ciudadanía se convierte, por sentencia del Tribunal Supremo, en materia de estudio obligatoria y no objetable. Todo un acierto. Valió la pena la larga e inquieta espera, sembrada de espesas dudas que hoy han quedado disueltas. Lo comentábamos ayer con ironía. Si Ciudadanía fuese objetable por razones de conciencia, lo serían igualmente y por idénticas razones otras muchas disciplinas. Al final, decíamos, se salvarían únicamente las matemáticas y los trabajos manuales. La decisión del tribunal, de otra parte, aleja sospechas acerca de la influencia de las ideologías religiosas de los magistrados, que, siendo respetables, deben quedar al margen de la materia juzgada. En cuanto a la preocupación de los padres por la educación religiosa de sus hijos, existe plena libertad para poder ejercer sus derechos y dar a sus hijos la formación religiosa que consideren preferible, pero esa es una historia distinta de la asignatura en cuestión. Existen centros religiosos para todos los gustos y creencias. En cualquier caso, la escuela pública española goza de buena salud en cuanto a libertades se refiere y, por fortuna, no se parece en nada a las escuelas franquistas de mi niñez, una verdadera afrenta para los maestros obligados a revestir las clases con los signos y cánticos de la dictadura y a maquillar la historia contemporánea con los afeites más falaces y humillantes. La foto que acompaña el comentario, aunque vieja y deteriorada, habla por si sola. Ahora, a clase, a recuperar el tiempo perdido.