O más bien, de los olvidos. Porque, en efecto, si se repasa la dilatada historia de desencuentros y polémicas que ha generado la restauración de la línea ferroviaria Denia/Gandia –como la Xàtiva/Alcoi- uno llega a la conclusión que entre todos la mataron y ella sola se murió. Ni el Gobierno de España –que es el primer responsable de la desaparición de las antiguas líneas cuya nueva implantación pretenden los vecinos de varias poblaciones de la Marina Alta, la Safor, la Costera y l’Alcoià-, ni el de la Generalitat Valenciana han llegado a coincidir en el ejercicio de sus respectivas responsabilidades, pese al acuerdo a que llegaron hace ya casi dos años el Conseller de Infraestructuras, José Ramón García Antón, y el Secretario de Estado de Fomento, Víctor Morlán. Según dicho convenio -que nunca llegó a firmarse-, el Estado acometería las obras de la línea Xàtiva/Alcoi y el Gobierno Valenciano se comprometía en la ejecución de la línea Denia/Gandia. Es cierto que la historia es bastante más larga y rica en detalles, pero en resumen todo se concentra en lo dicho, en los repetidos incumplimientos de ambas administraciones. Si a eso se le suma el embarullamiento y la desunión que han presidido las relaciones entre los grupos políticos de cada una de las localidades afectadas, ya tenemos la radiografía completa. No hay más. El resto son minucias.Y es que, mientras alcaldes y alcaldesas luchan entre sí por sobresalir y apuntarse un primer plano en la foto del día, los políticos de la Generalitat y de Madrid se frotan las manos y se inhiben del conflicto. Lo tienen claro. En Denia, hoy, por ejemplo, Bloc y Partido Socialista les están haciendo un flaco servicio a sus ciudadanos. Su exclusión de la marcha por la reivindicación de las obras del tren de Denia constituye un monumental error. Como error es no acometer una reivindicación conjunta entre los municipios de las cuatro comarcas mayoritariamente afectadas. Alcoi, Denia, Gandía y Xàtiva pueden formar un potente coro reivindicativo, sin olvidar al resto de poblaciones implicadas en el grave problema de comunicación y transportes. Pero habría que arrinconar orgullos y ambiciones personales y protagonismo político. Y eso, créanme, no es fácil.
No sé cómo va a quedar la manifestación de hoy en Denia, pero pienso que habría resultado mucho más numerosa y efectiva con la presencia de los nacionalistas y los socialistas de la localidad. Seguro.
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