De Navidad, dinero y justicia

. viernes 26 de diciembre de 2008
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En Navidad, ya se sabe, paz y buena mesa en familia. El frío, en la calle. También los problemas se olvidan un poco por estas fechas, incluso para la prensa. Pero no crean que la vida pueda detenerse. Los bancos, por ejemplo, cobran intereses con las puertas abiertas o con el cierre echado, tanto de día como de noche. Los bancos no paran. Nosotros, sí. Unas horas de descanso, dedicadas a la familia, a los amigos y a la buena mesa. Lo teníamos merecido. Que las temperaturas desciendan durante estos días navideños, es lo normal. Eso no es noticia. Tampoco lo es que los bancos, que no duermen, no dejen dormir a las familias españolas. Es rigurosamente cierto y oficial que bancos y cajas estén rechazando de una forma casi sistemática peticiones de créditos familiares. Los bancos y cajas niegan que esas acusaciones sean ciertas, pero la duda queda en el tejado. Los bancos siempre han hecho uso de pequeñas pillerías de cara a los más débiles y, cuando menos de lo esperas, ya han anotado en tu cuenta pequeños cargos en concepto de comisiones que uno nunca sabe a cuento de qué vienen. Tendría maldita gracia, que ahora que los bancos están haciendo uso de dinero público, es decir, de dinero de todos los españoles, utilicen ese sagrado alimento para empapuzar bocas que nada tienen que ver con el motivo de las ayudas, como por ejemplo, arreglar algunos balances de final de ejercicio o tapar agujeros de inconfesable origen. El gobierno habrá de estar muy atento a que el dinero de los españoles prestado a los bancos no se vuelva contra sus legítimos propietarios. Sería toda una bellaquería.

Las declaraciones de Álvaro Cuesta, referentes a la postura del consejo del Poder Judicial en el caso del juez Tirado, no me han curado de las heridas a causa de aquella injusta decisión, pero me han dejado alguna sensación de frescor que me ayuda a mitigar el sufrimiento. El Secretario de Libertades Públicas ha dicho que “el Poder Judicial no ha estado a la altura de las circunstancias y ha dado una imagen de debilidad extrema”. Lo ha dicho claro, incluso, demasiado bonito, a mi modo de ver las cosas. Cuesta parece que pedirá a Carlos Dívar, Presidente de Consejo del Poder Judicial que comparezca ante el Parlamento para explicar tan injustificable decisión. La postura de Álvaro Cuesta es encomiable, pero habrá de hacerse efectiva, de lo contrario las cañas podrían volverse lanzas, porque es del todo necesario que los jueces comparezcan ante el poder supremo del Parlamento y se sientan políticamente procesados por su manifiesto corporativismo y su falta de ética profesional. El pueblo español tiene todo el derecho del mundo a saber qué han hecho los jueces con su vergüenza. Así de claro.