Puede que no, pero me temo que sí. Israel ha programado sus acciones militares en la franja de Gaza a resultas de que con Obama una actuación de este tipo podría enfrentarle al nuevo gobierno norteamericano, cuyos planes de paz podrían estar muy alejados de la complacencia con que cuenta de parte del ya casi extinto gobierno de Bush. Digamos que Israel está aprovechando la ausencia del amo paras llenarse los zurrones a escondidas. Acciones como las protagonizadas estos días navideños contra la población de Gaza cuestan de tragar, por su desproporcionado alcance y por su inútil derramamiento de sangre inocente. Tan sólo pueden entenderse por la debilidad política del momento, sin referentes con los que medir el tamaño real dentro de un círculo completo, al que ahora le falta su principal pieza, Barack Obama.
Es tan señalada ausencia lo que hace entendible la criminal acción israelí. Ahora o nunca, se habrían dicho. Pero aún así y todo, han sobrepasado los límites más menos permisibles. La ira bulle en el mundo árabe y hasta regímenes muy allegados al Estado de Israel se sienten incómodos y estiran el cuello sin saber a dónde mirar. Y no digamos de Irán, por ejemplo, que podría mover pieza en fechas próximas si los judíos intensifican su despliegue militar por tierra y toman posiciones de importante valor estratégico. A Obama, no cabe duda, se le amontona el trabajo antes de que dé comienzo su mandato. Hay más acciones, a parte de las llevadas a cabo por el ejército israelita, que se pueden leer en ese contexto, pero que por su menor repercusión internacional pasan desapercibidas. En África y en Asia se han producido movimientos de este tipo, que más adelante se les podrá practicar una lectura más exacta. Veremos.
Ahora, por lo pronto, nos quedamos con la escalada de sangre y violencia en Gaza y la débil, casi enfermiza respuesta de Naciones Unidas, cuya recomendación, huérfana de vigor y contundencia, avergüenza a propios y extraños. Hay que recordarles a los gobiernos del pueblo judío que ya la humanidad vivió una odisea de muerte y destrucción por defender su suerte de la criminal acción nazi, y que ahora podrían quedarse solos en su descabellada cruzada contra el mundo árabe. Así de claro. No caben más muertos. No caben más víctimas indefensas.













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