En África no ganan para sustos. Cuando no es el cólera, el hambre o el fuego suenan tambores de guerra y el miedo a un golpe de estado cobra firmeza. Le toca ahora a la República de Guinea -la antigua Guinea francesa-, también llamada Guinea Conakry. Por lo pronto, tras la muerte del presidente Lansana Conté, el ejército ha tomado las riendas del poder y ha puesto en conocimiento de la población la suspensión de Gobierno y Constitución, por lo que el presidente de la Asamblea Nacional, Aboubacar Somparé, no podrá asumir la presidencia provisional del país ni convocar nuevas elecciones en el plazo de 60 días, conforme a lo previsto en el texto constitucional. El desaparecido presidente había fallecido a causa de una enfermedad crónica que venía padeciendo desde 2002. Conté, a su vez, había tomado el poder como consecuencia de otro golpe de estado perpetrado contra el entonces presidente, Louis Lansana Beavogui. Mala cosa. África necesita ayuda y la necesita urgentemente. Vamos a dónde no nos llaman y esquivamos nuestra presencia en dónde tenemos compromisos morales, éticos y reales de ineludible cumplimiento. A ver qué hacemos.
Mohamed VI de Marruecos ha destituido a su Secretario de Estado de Asuntos Exteriores, Ahmed Lekhrif, horas después de que por el gobierno de Rodríguez Zapatero se le concediese la nacionalidad española. Lekhrif había nacido en Smara, en el Sahara Occidental, cuando aquel territorio aún era colonia española, circunstancia por la que legalmente el diplomático marroquí podía tener acceso al cambio de nacionalidad. El diplomático destituido había estudiado Filosofía en la Complutense de Madrid y ocupado distintos cargos políticos, como el de Vice Alcalde en El Aaiún, la antigua capital del Sahara Español, y el de Senador. El monarca marroquí, no obstante, califica el hecho como una intromisión española en su política interna. Pues, vaya. A mi me da que es al revés, pero de todos modos apelo a la mayor prudencia en las relaciones con el Reino de Marruecos, un auténtico puente, seguro y efectivo, entre África y Europa. Sin concesiones gratuitas, pero con un alto grado de consideración y respeto.
La reunión mantenida entre el Presidente del Gobierno de España y la Presidenta de la Comunidad Autónoma de Madrid ha levantado serias dudas acerca de la posición que ocupa el Partido Popular en materia de financiación de las comunidades autónomas. En este sentido, las declaraciones de Esperanza Aguirre avalando la política de los socialistas contrastan, una vez más, con las manifestaciones oficialistas de su propio partido. Ayer mismo, Esteban Pons había llamado a Zapatero “Señor de la oscuridad” en alusión a sus reuniones con Chaves y Montilla, apelativo que han cancelado totalmente las declaraciones de la madrileña, que no ha dudado en calificar como muy positiva su visita a la Moncloa. Va a resultar muy positivo para Madrid, ha dicho Esperanza Aguirre. Con la Comunidad de Madrid, Cataluña y Andalucía claramente a favor a las tesis gubernamentales, Zapatero afronta las reuniones de hoy con los presidentes de Galicia, Extremadura y Asturias con un marcado optimismo. En Génova, no obstante, pintan bastos. La pelea entre populares sigue estando al rojo vivo, por más que se disimulen los sentimientos de puertas para fuera. A Rajoy no le llegan de seguido dos buenas noticias. A veces, ni siquiera una.
En Denia y Villajoyosa, el Partido Popular se hizo con sendas alcaldías gracias al apoyo de dos tránsfugas, uno de Iniciativa Independiente, en Villajoyosa, y otro, del PSOE, en Denia. En uno y otro caso, los dos desertores políticos se pasaron al otro frente, ingresaron en el grupo de los No Adscritos y protagonizaron tensas mociones de censura en ambas ciudades. Digamos que al Partido Popular no le faltaron razones para justificar comportamientos que se habían comprometido a combatir tanto socialistas como populares a través de la aplicación del pacto suscrito entre ambas formaciones políticas. Ahora, en Pinto, un municipio cercano a Madrid, de más de 40.000 habitantes, los socialistas le han arrebatado la alcaldía al Partido Popular entre la ira y la indignación de los conservadores, cuando, ciertamente, aquí si que es nítido y claro que no ha habido transfuguismo. Qué manera más escandalosa de mostrar el plumero. Señor, señor.
El Papa Benedicto XVI ha vuelto arremeter hoy contra los gays, de cuyas conductas hay que proteger a la Humanidad, advirtió. Yo no sé si dentro de la Iglesia hay o no hay gays, pero un orden racional y estadístico me dice que debería haber, aunque no necesariamente, al menos un porcentaje similar al que se observa en el mundo no eclesiástico. A ver qué hacemos con ellos, si no es lo mismo que hacemos aquí afuera, respetarlos como a individuos con los mismos derechos que todo nacido de mujer. No se me ocurre otra cosa. Cómo tampoco sé quiénes van a defender a los gays de las iras del pontífice. Yo, por ejemplo. No se puede ser tan mezquino.













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