Mita es un lugar en el espacio que orbita alrededor de la estrella Almach, en la vecina galaxia de Andrómeda, a algo más de dos millones de años luz de la Tierra. Allí se sitúa uno de los paraísos celestes más hermosos del universo. En realidad es una recreación de la Tierra y a ella van a parar los espíritus de los hombres y mujeres que se han distinguido en vida por sus virtudes. Mita es un lugar pacífico en el que sus habitantes se tratan con respeto y en donde no existen leyes. El jefe de Mita, eso si, advierte de que la ausencia de un código legal durará en tanto se practique el respeto y que si éste llegara a perderse entonces no habría más remedio que instaurar uno. Mientras, Mita es eso, un verdadero paraíso. Los más jóvenes no conocen ni saben de la existencia de un desaparecido periódico local en el que se publicaban entrevistas con javienses ilustres que, después de su muerte, fueron a parar a Mita: Pepe el Rubio, Soler Blasco, Blai del Sindicat, Pepe del Miramar, Ximo de L'Hort, Francisco Botella, etc.
En esta sección hablaremos de los javienses que viven su eternidad en Mita. Son muchos, pero no están todos. Aquí en Mita no se admiten políticos ni sacerdotes. El jefe dice que no se distinguen precisamente por sus virtudes, ni unos ni otros. Tampoco hay muchos abogados, banqueros y prestamistas. Si Soler Blasco está aquí, es porque antes de ser alcalde fue pintor, me contaron. Otros lo tienen complicado. Puede que a Pepe el Calpino lo salve su prodigiosa voz de barítono. De hecho, en las proximidades de Mita hay academias donde alcaldes, diputados y concejales aprenden música, canto, arte y literatura, para tratar de ganarse un lugar en el paraiso. Pero no crean que con eso basta. Me se de reyes, cardenales y ministros que aprendieron a tocar la guitarra y todavía andan en listas de espera.
En este espacio hablaremos de algunos de esos personajes que viven felizmente en Mita. Tendremos entrevistas en directo con don Angel Palencia, Antonio Armell, don Bartolomé Catalá, aquel recordado bedel de la Academia Jesús Nazareno, Ximo el Palafanguer, afincado en Mita muy recientemente, Salvador Salva, un músico excepcional que ahora dirige en Mita una gran orquesta y da conciertos de piano con tanta frecuencia como éxito. Y muchos más. Me esperan un montón de viajes. Ir a Mita no es fácil. A 300.000 kilométros por segundo se necesitarían dos millones de años, pero yo voy y vuelvo en un par de horas y aún me sobra tiempo para la entrevista. ¿Qué cómo lo hago? Ah, ese es un secreto que muchos quisieran conocer y del que les hablaré a partir del próximo mes de enero de 2009. Hasta entonces.













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