Pero, ojo, que este Barça no es el que conoce todo el mundo, el de los Valdés, Alves, Messi, Pujol, Xavi, Etoo, Iniesta, etc. No, éste es un equipo todavía de niños, de jóvenes en camino de convertirse en hombres del fútbol profesional, en artistas del balón, en magos del deporte. El XIII Torneo de Fútbol Alevín -sub12- disputado en Maspalomas se convirtió en un magnífico escaparate por el que desfilaron jugadores en edad de aprendizaje, pero que ya muestran maneras y modos, actitudes y comportamientos de jugadores hechos y derechos. El Barça se proclamó vencedor del torneo, demostrando a todo lo largo del mismo una superioridad neta sobre el resto de participantes, de los que hay que resaltar su enorme calidad y sentido del juego. Aquí estaban, además del brillante campeón, el Benfica –segundo clasificado-, Valencia -tercero-, Villareal, Real Madrid, Inter de Milan, Español, Atlético de Madrid, Milan, Athletic y Borussia de Dortmund. Todo un lujo para los buenos catadores de fútbol en estado puro, sin aditivos ni conservantes.
En la final, el Barça ganó por 6 goles a 2 al Benfica, en un encuentro de enorme calidad, belleza y goles para todos los gustos. Vimos a jugadores que en muy pocos años –ahora tienen doce- ocuparán las páginas de los principales diarios deportivos. Cierto es que otros jugadores que a esas edades pueden pasar desapercibidos, luego, en cuanto alcanzan mayor plenitud física, sobrepasan a los que ahora pueden parecer ya figuras, pero eso no es obstáculo para que resaltemos aquí y ahora las virtudes de algunos de ellos, como los barcelonistas Lucas –designado mejor jugador del torneo y autor de 3 tantos en la final-, Enguene –máximo goleador del torneo-, Carlos –un central como la copa de un pino-, Kaptum, un centrocampista infatigable y de múltiples recursos, y Saavedra, un delantero pesadilla para las defensas adversarias y letal de cara al gol. Entre ellos habrá otros que también podrán llegar a estrellas –eso no está asegurado para nadie-, aunque ahora no hayan destacado tanto, como Brochi, del Español, un argentino que mueve la pelota y el equipo como un auténtico maestro; Romario Balde, del Benfica, que lleva en las botas y en el alma el ritmo y la cadencia del fútbol portugués y carioca; Diego Barbosa y Gonçalo Guedes, también del Benfica, causaron impresión por su serena madurez y calidad, respectivamente. En fin, toda una pasarela de futuras estrellas –algunas, tal vez, fugaces o de imprevisible eclipse- que nos han deleitado con su fútbol sencillo y mágico, con sorprendentes pinceladas de madurez y fantasiosas escenas de profunda imaginación y belleza. Fútbol en estado puro. De cine.













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