La pornografía salvará a Italia

. sábado 29 de noviembre de 2008
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Italia saldrá de la crisis económica gracias a la pornografía. Eso es lo que pretende Silvio Berlusconi y, a tal propósito, el Consejo de Ministros de la república italiana aprobaba ayer un impuesto que gravará en un 25% las producciones pornográficas, revistas, periódicos, vídeos, publicaciones multimedia, reproducción en cualquier formato de actos sexuales explícitos, etc. Con esta medida Silvio Berlusconi afronta la crisis económica y espera salir airosa de la misma. Impresionante. Lo que uno no acierta a comprender es con qué intenciones se pretende aplicar la medida. O si a cuenta de que de la aplicación del impuesto se deduzca un menor consumo y producción de pornografía, lo que podría considerarse como una promoción de la castidad, o si todo lo contrario, es decir, como un intento de sacar tajada de un hipotético aumento del consumo y producción de bienes pornográficos. De este modo, se podrían mejorar los ingresos del tesoro público aunque, claro, a cuenta de que los italianos se despeloten y se dediquen a comercializar sus intimidades sexuales o participar en la contemplación de las intimidades de los demás. Si no tuviéramos en cuenta la dignidad y el honor de los italianos –lo que a Berlusconi podría importarle un rábano-, uno podría decir que no está mal el invento, en el segundo caso, porque en el primero, no sé qué ganancia económica podría extraerse del aumento de la castidad, al menos para que se notase en las cuentas públicas. Sería como matar moscas a cañonazos.

Pienso que con oraciones y teniendo entre dos cejas el sexto mandamiento no salimos del atolladero en que andamos metidos medio mundo sí y el otro también. Me da a mí que esta medida tiene que ver nada como instrumento para salir de la crisis económica, y mucho con la excelsa moral del presidente italiano, inmensamente preocupado por la pureza y la salvación del alma de sus conciudadanos. A Silvio Berlusconi no le gustan las marranadas, lo que me parece bien, pero en el fondo pienso que eso no es todo. En realidad, a este hipócrita de la moral, a este adefesio ético, lo que realmente le preocupa es la libertad de los italianos. A Silvio Berlusconi no le gusta la libertad de los demás. Él no vive de eso, si no de todo lo contrario. A este aprendiz de Mussolini, en cambio, si que habría que aplicarle la norma que acaba de crear con todo rigor e intensidad. Porque él si que es un producto pornográfico y de los peores. Sí, de los peores que se han visto en los últimos años al frente de un país europeo y democrático como es Italia. ¡Cómo estamos, madre!