Adiós, Phoenix, adiós

. jueves 13 de noviembre de 2008
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Nos tememos que este Fénix no reviva en el futuro conforme a las virtudes que la mitología le confiere al ave que le dio nombre a la sonda espacial Mars Phoenix Lander. De momento, nos ha dicho adiós desde el ártico del Planeta Rojo, donde ha realizado distintos trabajos de recopilación de materiales y fotografía de alto valor científico, todavía pendientes, en su mayor parte, de estudio y valoración. La proximidad del otoño marciano, el declive de los rayos solares, el aumento de la nubosidad, la presencia de cielos polvorientos y el descenso de las temperaturas han impedido la recarga normal de sus baterías, conforme a las previsiones y cálculos de sus creadores. De hecho, la misión se ha completado en el tiempo previsto de manera exitosa y la sonda ha sobrevivido ampliamente los tres meses de vida operativa que se le habían asignado. Ha realizado mucho más trabajo del encomendado y con algunas sorpresas, según señalaba Peter Smith, uno de los investigadores con mayor peso específico dentro del proyecto..

Hay todavía mucho que estudiar en los materiales recogidos, pero Phoenix ha sido capaz de detectar la presencia de dos depósitos diferentes de agua helada en Marte, confirmando plenamente el hallazgo de Mars Odyssey en el año 2002. Así y todo, los científicos de la NASA no esperan que este Ave Fénix resucite al tercer día conforme a la especie mitológica a la que la tradición cristiana, frecuente adulteradora de leyendas antiguas, situaba en el paraíso, con Adán y Eva, y cuya capacidad de resurrección se le había atribuido por ser la única especie animal que se resistió a probar de la fruta prohibida. Este Fénix viajero del espacio exterior no resurgirá de sus cenizas, ni volverá a cruzar el horizonte mostrando su cuerpo resplandeciente al sol, pero quedará el testimonio de su valiosa aportación científica. Cierto que no podremos ofrecerle en su despedida un amistoso hasta luego, pero sí será posible dedicarle el mejor de nuestros recuerdos y el mayor y más sincero reconocimiento por su esfuerzo al servicio de la humanidad. Adiós, Fénix, o, como dices tú, goodbye. No te olvidaremos nunca.