Criticábamos que en Xàbia los servicios de basura podrían incrementarse hasta 650.000 euros más por causas laborales y, ahora, vemos que en Pego los trabajadores de la empresa contratada para prestar el servicio irrumpieron en un pleno municipal solicitando subidas salariales. Y la moda amenaza con extenderse, a la vista de lo requetebién que les viene a unos –a los trabajadores, que con toda seguridad merecen mejor trato- y a la propia empresa, que de esta forma burla sus obligaciones salariales sin tener que hurgar en el bolsillo de los beneficios. Me da a mí que detrás de estos movimientos podrían estar, directa o indirectamente, involucrados los propios intereses empresariales, que serían los primeros en salir lucrados de estas movilizaciones, al trasladar a las instituciones públicas problemas que son, o deberían ser, de exclusiva competencia y responsabilidad de la empresa. Caer en la trampa y hacer frente a esas subidas salariales es hacer un flaco servicio a los intereses municipales y beneficiar a empresas que, en muchos casos, acaban por especializarse en la mediocridad en la prestación de los servicios que tienen a su cargo y a camuflar con éxito sus deberes retributivos con los trabajadores.
De otro modo, no sé a qué viene contratar un servicio con una empresa si cuando hay temporal es el ayuntamiento de turno el que tiene que sacar el paraguas. Para eso se municipaliza el servicio y así, al menos, uno sabe a cuantos céntimos le sale el euro.













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