Corrupción II: así nos van las cosas

. viernes 31 de octubre de 2008
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Hace unos días, en Bigastro. Ahora, nuevamente en San Fulgencio, al parecer a causa de una complicada trama en la que aparecen, además de la alcaldesa y cuatro ediles, asesores legales, detectives privados y hasta agentes secretos, como en las mejores series de acción. Vamos, igual como en Sin tetas no hay paraíso, Cazadores de hombres o Triunfadores.  El egoísmo, la depravación, la ambición, la avaricia y la vanidad al poder. Por si esto no fuera mucho, acaba de llegarnos otra noticia de Zarra, un pueblo valenciano del interior, cuyo primer edil ha sido detenido en compañía de su hijo por un presunto delito contra la ordenación del territorio. A ver quién da más. Y no se pierdan la letra pequeña del estado de deterioro que está alcanzando el sistema. Por ejemplo, dos instituciones deportivas de contrastado prestigio, como el Sevilla C.F. y el Real Madrid, lucen en sus camisetas publicidad de una empresa de apuestas; la esposa de un magistrado publica un libro con datos sobre un juicio importantísimo del que su marido era el juez; abogados, secretarios funcionarios -¿tutores de la legalidad?- involucrados en casos de corrupción urbanística; publicidad engañosa y clientes a cualquier precio; bancos que cobran pequeñas comisiones de manera irregular; comercios que se niegan a devolver el dinero por un canje de productos y ofrecen, a cambio, vales con fecha de caducidad..., demasiado para que la sociedad no se resienta y entre en una etapa de confusionismo. 

En una encuesta publicada el pasado mes de septiembre se ponía de manifiesto un dato alarmante: el 66% de los españoles cree que la justicia protege más al delincuente que a la víctima. Y por las mismas fechas aparecía otro dato desalentador: Transparency Internacional, a través de su presidente en España, hacía saber que la corrupción había aumentado en nuestro país, lo cual se traducía en la pérdida de tres puestos en la lista de países menos corruptos y en una disminución de la inversión extranjera por ese mismo motivo.

Con todo, me parece bien que se tire de rejas y grilletes, pero que con eso no acabamos del todo con el problema, de no educar y corregir determinadas actitudes y comportamientos muy comunes y arraigados en la sociedad de nuestros días. Hubo un tiempo en que los jóvenes deseaban ser como Gary Cooper y las chicas suspiraban por conseguir un marido como él. Hoy, ellos sueñan con tener una vida como la de El Duque y ellas se vuelven locas con solo escuchar el nombre del delincuente. Cuestión de valores. Quiero con ésta reflexión poner de manifiesto que la corrupción no es solo un problema de policías y ladrones, sino un fenómeno derivado de un determinado estado social y que eso no se resuelve con unos cuantos sustos. Y mientras, en los colegios valencianos se enseña “ciudadanía” en inglés. Pues ya ven, así nos van las cosas.