Por primera vez en nuestra historia, campeones. Creo que lo merecimos, aunque sufrimos más de lo esperado para conseguir el triunfo final. Los equipos adversarios opusieron más resistencia de la esperada y, sobre todo, ofrecieron más batalla y mayores esfuerzos. La selección española se limitó a defender la posesión del balón esperando que un milagro de Villa o Casillas, cada uno en una dirección, hicieran el resto. Al final el milagro lo certificó Iniesta, un jugador que bien pudo ser el mejor del mundial de haber esperado a que su debut si hiciera en las mejores condiciones físicas. De ser así, tal vez no hubiéramos perdido contra Suiza y hubiese rendido mucho más y mejor en el resto de los encuentros...
Pero somos campeones y eso permitirá a Del Bosque seguir al frente de la selección, con el consiguiente lastre para el futuro del equipo, que solo podrá seguir rindiendo al setenta y cinco por cien de sus posibilidades, como en el mundial que acabamos de ganar con todo merecimiento, pero con más sufrimiento del esperado y con menos fútbol del que somos capaces. Entre los mejores jugadores del mundial se han colado, por meritos propios, Forlán y Sneijder, por delante de Villa, un podio que con otro entrenador, probablemente hubiéramos copado los españoles de haber utilizado nuestra selección un dispositivo táctico menos conservador. Villa no hubiera perdido su Bota de Oro y Xabi, Iniesta y Alonso hubieran estado, probablemente, en el podido de los dioses del balompié. El único que probablemente hubiera perdido algo con un juego más valiente y agresivo hubiese sido Casillas, que habría pasado más inadvertido. Pero fútbol es fútbol, y en un mundial marcado por el juego de contención y el control de las zonas defensivas, España, al menos, intentó jugar la pelota, aunque solo lo consiguiese en las zonas más templadas del campo. Algo es algo, y esa corta diferencia, que también se reflejó en lo exiguo de sus marcadores, bastó para convertirnos, por vez primera en nuestra historia, en dignos campeones del mundo. Tocaba.
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