No es que el hombre no vaya a cenar nunca más, no. Se trata de la última cena como Secretario General con sus antiguos colaboradores, bien como miembros de su gobierno, bien como miembros de la ejecutiva federal. Asistieron, con más expectación que protagonismo, Carmen Chacón y Pérez Rubalcaba. En un ambiente, dicen que distendido, se habló de esto y aquello, pero como es costumbre en Zapatero de nada en concreto y, por supuesto de nada que valiese la pena escuchar o convertirse en noticia. Lo mejor, en esta ocasión, fue que el mesías no tuvo que dirigirse a sus apóstoles para reprocharles y augurar que uno de ellos le traicionaría. En esta ocasión la cosa funcionaba de otra manera: era él, el propio mesías –léase Zapatero- quien había traicionado la confianza de sus apóstoles, discípulos y a los hijos y nietos de sus discípulos. Lo mejor de la sesión, que ya sería por siempre irrepetible. Adiós. No vuelvas jamás…
---
Leer más...




